sábado, 28 de octubre de 2017

SOBRE EL LABERINTO ESPAÑOL














La situación actual de Cataluña, en este interminable octubre de 2017, e incluso en esta segunda mitad del año en curso, merece unas reflexiones que no sean superficiales, sino que vayan al trasfondo del problema.

Por eso, parodiando el título del maravilloso libro de Gerald Brenan, "El laberinto español", titularé estas primeras consideraciones de conjunto, con el epígrafe "Sobre el laberinto español".

Porque en realidad, el problema catalán va mucho más allá de la propia Cataluña, o de los intérpretes actuales de esta tragicomedia, esos Artur Mas, Carles Puigdemont o Mariano Rajoy, por poner unos ejemplos. Trasciende a ellos, pues la "problemática" es larga y profunda. Los hechos actuales, son más o menos graves, pero estamos ante un "desenlace" (consecuencia de otros desenlaces) que se veían venir y que mas tarde o más temprano tendrían que desembocar en esta revolución,sublevación, secesión o como lo queramos llamar, tan preocupante.

España, es un conglomerado de sentimientos, sensibilidades, sueños y anhelos, un verdadero mosaico que a lo largo de la historia se ha ido formando, con el paso por nuestra vieja piel de toro de culturas y culturas y civilizaciones muy diversas: fenicios, griegos, romanos,visigodos, árabes...

Y aunque más adelante profundizaremos en este tema, adelantemos que Cataluña ha sido prácticamente siempre, algo "distinto", muy diferenciado, con el condado de Barcelona, el adelanto industrial sobre el resto de España, la desafección del resto de España a "esos raros catalanes" (y viceversa), y unos caracteres muy específicos que en buena medida diferenciaban a los catalanes del resto de españoles (sin olvidar, por supuesto, muchos puntos comunes). Dos culturas, mirando cada una a un lado distinto, sin llegar realmente a encontrarse. Esto hizo que el hecho diferencial fuese agudizándose e incluso en la historia pasada, con intentos (sangrientos, desoladores) de independencia del solar común.

Por eso digo que la "culpa" de la actual situación es un poco de todos, de gobernantes de uno u otro signo, de una u otra adscripción geográfica.

Debido a ello, a esa "pulsión implícita" que es Cataluña, se han unido otros intereses, unos espurios y negativos, otros bienintencionados aunque muchas veces errados. El desconocimiento de lo que es  y representan Cataluña y el espíritu catalán, ha sido patente por el resto de España. Y tampoco podemos decir que Cataluña haya hecho mucho por remediarlo. El mea culpa es "casi" de todos.

¿Y qué intereses afloran ahora? Cataluña se ha convertido en un caldo de cultivo, en un laboratorio de experimentación, de muchos elementos o factores. Es un "talón de Aquiles" que tienen España, la Unión Europea e incluso la civilización occidental. El separatismo, el nacionalismo (tan nefasto), el anarquismo (con implicaciones cupianas), el deseo de Rusia y sus  satélites de desestabilizar la Unión Europea..., han hallado en la desafección de Cataluña por el resto de España, un escenario ideal.  Y  había que aprovecharlo.

Y a las buena gentes catalanas, se les puede adoctrinar", "fanatizar", "convertir" al antiespañolismo (ya las "bases" estaban muy bien asentadas). Y ello con mentiras, medias verdades y campañas casi perfectamente orquestadas.

No olvidemos la excelente organización de Òmnibus Cultural y la Asamblea Nacional Catalana para diseñar y exportar su mensaje antiespañol, de opresión sobre Cataluña, represión del Estado Español... El mensaje trasciende a todo el mundo, sin que el Estado Español apenas pueda contrarrestar tan perfectamente calculada "influencia" sobre la opinión pública.

Basten estas pocas reflexiones para situar el problema. Posteriormente, iremos desgranando otros aspectos y matices de este complejo caleidoscopio.

A mi juicio, la aplicación del art. 155, es una necesidad. El Gobierno de España está obligado a ello, para no ser demandado ante la historia. Esta aplicación sin duda traerá nuevos problemas, un escenario en principio aún más duro y crispado, y la resistencia de una buena parte de los catalanes puede hacer casi estéril su aplicación efectiva, o al menos ese es el riesgo. Estamos ante un callejón sin apenas salidas y acaso el problema seguirá y seguirá ¿Hay remedio? Sí, pero lento. Aplicando el diálogo, el buen juicio, la paciencia y una  verdadera pedagogía política. Ya profundizaremos en lo que entendemos por pedagogía política.





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